Hoy tuve ese maldito insomnio otra vez, empecé la noche con un divinidad ancestral, como si mi cuerpo acomodara su naturaleza al lugar donde no durará mucho tiempo, pero no duró lo suficiente, pues los rumores seguían esparciéndose y creando nubes. Algunas traían la lluvia, otras el sol de media noche, pero ambas, en cuestión de recuerdos, traían agonía, dado que no podrían controlar el descenso.
Ahora mis noches son más cortas, intermitentes, como si un peso hiciera calar la obstinación del mundo entre los sueños, y vaya que qué sueños, por un lado mi inconsciente me envía golpes, por el otro advertencias, ya no sé de qué lado se encuentra. No logro divisar si duerme con los susurros que dejaste por doquier o me cuenta historias, pero desde luego, y con la seriedad de quien pueda estar loco, me calcina en tu ausencia, me levanta con la inseguridad de saber si la noche en curso mi alma tiene algún peso en el cuerpo o desde el ventanal corredizo pueda estar husmeándote.
Ya no ha de ser necesitado Morfeo, y sé, por lo que cuentan en el mundo de las ideas, que hemos llegado a un pacto Hipnos, Tánatos y la visitante nocturna en mi nombre, y es que un pacto era lo más adecuado pues la lucha nocturna entre los dos primeros no dejaba divisarte, siempre frente a ti, y fui allí, cuando ellos por compasión, decidieron dejarle a la suerte de mis manos el rumbo de tu viaje nocturno.
Muchas cosas me han contado de tu siesta, y he logrado divisar entre tanto alboroto, que la gente nocturna se las juega entre nosotros como si de otra clase de civilización se tratase, como si mientras dormimos, se construyeran ciudades enteras, unas con las metas y otras con los miedos, pero aquellas que se componen de ambos, terminan por ser de esas que compactan la vida. Cuántos miedos hemos de tener, cuántos serán nuestros y cuántos serán infundados. A veces me encuentro somatizando mi realidad por las historias de los demás, creyendo que todo esto se trata de un objeto de hecho que le transcurre al mundo entero, pero esa es la más insípida, pues se encuentra otra, que hace de mi vida una narración tan única que se lograría cambiar los libros de historia o las estadísticas.
No somos nuestros ancestros, yo jamás te abandonaría en la gesta de mi cría y tú no te encadenarás a un futuro único, no sucedería en un millón de años, que pueden suceder en un segundo mientras dormimos. No iré corriendo a los brazos de nadie más, te sigo eligiendo en la soledad. Ya ves, a veces simplemente son trampas de la obviedad para hacernos creer como el resto, cuando, mientras cae la noche, le hemos demostrado a la risa nocturna que se ha equivocado, otra vez.
Debe ser un gran peso para cualquiera el cargar con la vida de alguien encima, sé que debe serlo. Ahora, tarde ya, pude comprender que la vida nuestra, es nuestra, y que se comparte, pero pecamos en la entrega, y nos la dimos a cuido cada día, y tú con tu individualidad característica te asustaste al igual que yo, y yo sigo asustado, pero tú construyes puentes de nuevo. Cariño, como sabes que vivía decirlo, que nuestras almas se unieran no debía ser una carga, pues pensar en el uno era la razón de nuestra historia, nos dejaba ser a nuestro modo. Y no, tampoco se trata de luchar las guerras del otro, se trata de dar el aliento necesario para que las guerras se ganen, pero eso cariño mío, es de las cosas que tarde llegaron, ya no las debes aceptar.
Definitivamente ya no somos los mismos, hemos crecido demasiado, o el universo consiguió achicarse, en efecto, cambiamos. Somos parte del cambio, ese cambio que a veces aterra, el cambio que se vive. Me has hecho saber eso, me lo has contado y hoy lo vivo, y aquí estoy, contando un poco de eso a lo que le llaman vida.
Espero hayas desayunado hoy...
"Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero lejano,
a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires..
te mires al mirarme."
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