sábado, 9 de julio de 2016

EL COMIENZO DE UN DIÁLOGO SOLITARIO

No tengo la más mínima idea de por dónde comenzar este escrito, pero sé que tengo tantas cosas en la cabeza para esto, que puedo darme el lujo de divagar de la forma más elocuente posible, y encontrar el camino correcto para hacer del lector, un viajero que se encuentre entre la transferencia de mi vida, y la que él viaje.

He vivido las historias de amor de las novelas y el cine, las he idolatrado como se idolatra a las cosas que tienes en tu vida y no te das cuenta, lo he hecho. Pero en este momento de mi existencia, es tiempo de contar la mía y hacerla de ustedes. De seguro no podré plasmarla en palabras, y es por esto que dejaré que los hechos la narren en sus mentes con las suyas, no será mi historia la que recuerden sino la nuestra, la que ustedes se supondrán cuando lean mi estadio en un lugar de mi mente que no tenía absolutamente idea de su existencia, y que lo exploro cada día en un intento de encontrarme con mi verdadera esencia. Lo que les intento decir amigos míos, es que no quiero ser el dueño de un cuento, porque los cuentos se hacen solos, y se viven en cada uno de nosotros de forma solitaria, lo que muestra que la interpretación de esto siempre será del sujeto, sin importar qué haya dicho o diré. Es por eso que me servirán de cómplices en esto, y que serán quienes le den forma, y será la libertad que todo aquel que llegue hasta el final, podrá tener. Hoy les estoy confiando un gran poder, uno que no tengo, porque es suyo, y cuando les hablo de confiar, simplemente me refiero a recordarles que lo tienen allí.
No sé cómo me siento, tengo tantas cosas en la cabeza, que no logro discernir el camino correcto, pero algo si está donde le di el poder de estar, y es que escriba en este blog lo que viva a través de mi real yo. Les mostraré tanto de mi, con el morbo de escritor que me caracteriza, que sabrán más de lo que suponen que yo sé de ustedes.

Decidí comenzar la historia de un diálogo, para que tengamos idea de a dónde va esta cuestión y no nos perdamos. La razón es sencilla y no es un secreto, amo rotundamente a la coautora de este artículo, y si, si es la otra parte característica de la historia, es la mitad que estará en otro lugar en silencio o en su bulla interna, esa que en este momento ha muerto para darle vida a lo que en este momento leen. Debo mencionarles que las historias de amor existen cuando dos se aman tanto como cuando es uno o ninguno quien lo hace, porque la vida siempre será una historia, en la que amas y odias sin dejar de ser historia.
Todo escritor tiene un fuerte apetito de ser leído, y yo, específicamente yo, tengo hambre de las imágenes mentales que se formarán mientras corramos entre la psique, la nuestra.

La cuestión será simple, voy a dialogar con ella cada vez que pueda, dialogaré con sus ojos, entraré en su mirada de cristal cubierto entre marfil y miel, y me quedaré allí hasta que sea la que tome la rienda de sacarme. Le escribiré mis historias como si de un diario se tratara, y las dejaré para que todos, todos los que amamos, puedan lanzar las piedras y romperme o romperse ustedes mismos. No se la enviaré a ella, no seré yo quien la llame aquí, a nuestro rincón de mi sesera , dejaré al grado de libertad que siempre ha tenido para elegirme en sus tiernas manos, que extraño a tal punto, que en su ausencia no atino a sentir el toque del universo, y que sólo me bastan sus manos.
Narraré mi ridícula forma de ser romántico, mi audacia para amar, y si, mi genialidad. Soy un amante romántico que se dio a la tarea de espiritualizar más allá de lo permisible su esencia, y que hoy ama más como estado de conciencia que como estado mental. Un relato a veces no es bien contado, a veces no existen las palabras correctas, pero en vista de que nunca llegaré a encontrar las palabras correctas y en el momento correcto, simplemente dejaré salir aquello que me acompaña.

Y no, no estoy loco, aún más, nunca he sido tan razonable, decía alguien alguna vez, y exactamente allí me siento. Comprendí mi profundo sentimiento de admiración hacia las mujeres, y me encontré en el ego, en mi ego de hombre, deseando que ellas me admiraran. He sido muy estúpido o he llegado tarde al encuentro con este, como me dijeron en estos días -Marico, tu problema es haber llegado tarde a todo, llegaste tarde a las drogas, al alcoholismo, al amor...- y es posible que tengan razón, llegué tarde, y ese tardío me hace seguir en este momento uniendo las letras. Para no perder la idea, volveré a la primera parte luego del primer punto, y comprenderán mejor lo que por causales de la lingüística no he dicho de la forma correcta; me satisface alguna necesidad el hecho de sentir admiración por parte de ellas, no son las mujeres en si, es la mujer en si. Y vaya, he encontrado la forma de satisfacer eso del yo, y está inmersa en este escrito, pero seré más explícito, amaré tanto a esa mujer, que las demás sentirán su dicha, no para desear ser ella y mucho menos para desearme, sino para que lleguen al encuentro de alguien que ama, y se realice la acción, que es demostrar el cómo el amor y mi persona hemos tomado la misma decisión, que en este momento tiene su nombre.
Tendré una crónica cada vez que necesite tenerla, le daré un nombre, y la dejaré libre de ser tinta o bits. Hemos decidido amarla, y quizá con el tiempo ella venga al encuentro o tal vez no lo haga, y mientras exista el fuego que me impulsa con la energía de soles, estaré frente a las ventanas de su alma, dándole la oportunidad de cerrarlas o dejarme pasar.

Como esta es la primera entrega, es posible que queden preguntas, y estoy abierto a responderlas mientras pueda.
Esta será una aventura de amor a mi manera, porque soy al que le dijo una vez, en sus palabras de otro, que amaba la seriedad con la que me inventaba disparates... y aquí estoy, haciendo un disparate, que con seguridad amará, cuando sea su tiempo. Y si, la amo como aman los que escriben, en la memoria y la palabra.

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